Una galería mal montada es una carpeta de fotos. Una bien montada es un catálogo de argumentos de venta. La diferencia está en el trabajo que hay alrededor de cada imagen.
El antes y después, bien hecho
Es el formato que más funciona y el que peor se ejecuta. Dos reglas:
Mismo encuadre. La foto del antes y la del después tienen que estar tomadas desde el mismo sitio, a la misma altura. Si no, el cerebro no compara y se pierde todo el efecto.
Haz la foto del antes. Es lo que más se olvida. Cuando llegues a una obra, antes de tocar nada, dedica cinco minutos a fotografiar cada estancia desde varios ángulos. Es material que no puedes recuperar después.
Ponlo como comparador deslizante o simplemente lado a lado. Lo segundo funciona igual de bien y carga más rápido.
Cada obra necesita su historia
Una foto sola no vende. Lo que convierte es el contexto:
- Qué había y cuál era el problema. «Cocina de los ochenta con instalación de gas antigua y humedad en el techo.»
- Qué se hizo, en lista corta: fontanería nueva, alicatado, muebles, electrodomésticos.
- Cuánto duró. El plazo preocupa tanto como el precio, y decirlo demuestra control.
- Dónde, por zona: piso en Burriana, chalet en Capistrano, local en el centro. El cliente busca casos parecidos al suyo.
- Alguna dificultad y cómo se resolvió. Ahí es donde demuestras criterio.
Con cinco frases por obra ya tienes más que el 90% de las webs de reformas.
Organízala como busca el cliente
No por orden cronológico, sino por lo que la gente busca:
- Reforma integral de vivienda
- Baños
- Cocinas
- Apartamentos turísticos
- Locales y comercios
- Fachadas y exteriores
Cada categoría puede ser además una página propia que compita en Google por su búsqueda. Así la galería deja de ser decorativa y pasa a traer tráfico.
Detalles técnicos que deciden
- Comprime las fotos. Una galería con imágenes de 4 MB no la ve nadie desde el móvil. En formatos modernos, la misma foto pesa una fracción y se ve igual.
- Carga diferida: que solo se descarguen las imágenes según se van viendo.
- Texto alternativo en cada foto describiendo lo que es. Ayuda al posicionamiento en imágenes y a la accesibilidad.
- Botón de presupuesto en cada obra, no solo al final de la galería. El momento de máximo interés es justo después de ver un trabajo parecido al suyo.
El apartado que casi nadie tiene
Obras en curso. Enseñar una reforma a medias, con fecha de inicio y de entrega prevista, transmite algo que las fotos terminadas no: que estás trabajando ahora y que cumples plazos.
Para el propietario extranjero que va a reformar a distancia, esto es especialmente potente: le estás enseñando cómo comunicas durante la obra, que es justo su mayor miedo.
Y en Instagram
La misma foto que subes a la galería sirve para redes, pero al revés no funciona: Instagram es de Instagram y desaparece del feed en dos días. La galería de tu web se queda, aparece en Google y se puede enseñar en una reunión.
Publica en redes y archiva en la web. No al contrario.
Qué hacer si no tienes fotos del antes
Es la situación más habitual cuando empiezas a montar la galería: tienes obras terminadas preciosas y ninguna foto de cómo estaban.
Dos soluciones. La primera, empezar hoy: a partir de la próxima obra, cinco minutos de fotos antes de tocar nada. En seis meses tendrás material de sobra.
La segunda, para lo que ya está hecho: enseña el detalle en lugar del antes y después. Primeros planos del acabado, de las juntas, de la carpintería, de cómo quedó resuelto un encuentro difícil. A un cliente que entiende de obra, eso le dice más que un antes y después.
Pide permiso, y aprovecha para pedir reseña
Cuando avises al cliente de que vas a publicar su obra, es el momento perfecto para pedirle también la reseña en Google. Está contento, acaba de ver el trabajo terminado y le halaga que su casa salga en tu web. Dos cosas de una sola conversación.
¿Hablamos de tu web en Nerja?
Cuéntame qué negocio tienes y qué te gustaría conseguir. Te contesto con un diagnóstico de tu situación y un presupuesto cerrado, sin compromiso.
Preguntas frecuentes
¿Cuántas obras debería enseñar?
Entre ocho y quince bien contadas es mejor que cincuenta fotos sueltas. Lo importante es que cubran los tipos de trabajo que quieres seguir haciendo.
¿Puedo publicar fotos de casas de clientes?
Conviene pedir permiso, aunque no se identifique al propietario. Basta con avisar al terminar la obra: la mayoría acepta encantada, y así evitas problemas.
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