Las preguntas llegan cuando ya has cerrado
Un huésped alemán aterriza en Málaga a las once de la noche y escribe para saber dónde aparcar. Un británico que pasa el invierno en Capistrano pide presupuesto para reformar la cocina un domingo por la tarde. Una familia sueca quiere saber si el restaurante tiene mesa en la terraza mañana. Ninguno de ellos espera al lunes: si no le contestas, le contesta otro.
Un asistente de IA atiende esas consultas en el momento, con tu información, y deja preparado lo que necesita una persona: nombre, fechas, qué busca y cómo contactarle. Por la mañana no abres veinte mensajes sin leer; abres un resumen con lo que ya está resuelto y lo que te toca a ti.
No se trata de estar disponible las 24 horas. Se trata de que el cliente reciba una respuesta útil cuando pregunta y de que tú decidas cuándo entrar en la conversación.